miércoles, 20 de julio de 2016

Expresionistas del día a día

El grito - Munch
A primera hora de la mañana he leído un tuit de esos que me han dejado pensando:
"Fuerte es quien llora a escondidas y ríe en público". 

¡Uff! Mira que es una frase sencilla y mira que me ha hecho pensar. ¿En serio? ¿En la hipocresía de reír cuando uno llora radica la fortaleza de uno? Quizá debieran haber escrito que uno es valiente, o corajudo o... ¿humano?

¿Por qué está tan mal visto llorar en público? ¿No es natural? Dejamos para la recámara muchas de las emociones más normales y universales y vamos por la vida con la máscara de superhéroes y de pestañas haciendo ver que nunca pasa nada, cuando a veces, por circunstancias "equis", nos pasa de todo.

Siempre he envidiado a quienes caminan como si no se mojaran con la lluvia. ¿Cómo lo hacen? ¿Cómo pueden usar ese chubasquero emocional y dejar aparcados los problemas en el rincón? Muchas de esas personas me han respondido: "también soy humano, ¿eh? No creas, pero lo oculto".

Ocultar. ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Ante quién?
Creo que muchos de los momentos más de verdad de mi vida tenían lágrimas. Felices y amargas. Pero lágrimas. Mías y de otros. O nervios, o uñas mordidas, o inseguridades, o retos, miedo... Y gritos. Muchos gritos. De rabia, de frustración y también de placer.

Fuerte no significa disimular. Fuerte significa volver a intentarlo a pesar de todo.
Fuerte es llorar, y sucumbir.
Porque fuerte es quien con el corazón encogido afronta el nuevo día y sigue hacia adelante sin rendirse aunque tenga ganas de tirarse al suelo.
Fuerte es quien abre su corazón de nuevo aunque éste aún tenga reminiscencias de antiguas heridas.
Y es que fuerte debería ser sinónimo de valiente, y de humano. De ti y de mí.

No conozco a ningún valiente ileso.
No puedo empatizar con quienes no muestran jamás sus sentimientos y ocultan sus emociones. Sin embargo, tengo una afinidad especial con todas aquellas personas que, sencillamente, viven como sienten, y se comparten.
Espejos de la realidad que vivimos y que te hacen aprender con su honestidad.

Gente bonita que avanza, antes o después, pero que continúa: a veces, con el empuje de la risa y otras, con la fluidez que aporta el llanto.

¡Qué bueno poder compartirte y sentirte acogido por otro "fuerte"!
¡Qué bueno tener un espacio donde gritar al vacío!
¡Expresionistas del día a día! Tal cual.

Un beso, y una canción para mis blogueros bonitos. La última de Depedro: Déjalo ir. 
La escuché ayer y hace eco en mí. Que os guste. A mí me encanta.

Sed buenos.
Muaks!


lunes, 18 de julio de 2016

Monotonía

Si usted aprende lo que el mago ya sabe, se acabó la magia.
No sé en qué momento pasó. No estoy segura de cómo llegué a sentir esto, pero sucedió. Un día empecé sin querer a pensar de más y me encontré ante un precipicio que sabía de antemano que jamás saltaría, y al que sin embargo, no dejaría de asomarme ni un solo día.

Sé que te quiero para el resto de mi vida. Sé que tú eres mi familia y mi amigo y mi todo. Que no podría elegir a nadie mejor que tú. El padre de mis hijos, ¡sí, el compañero perfecto! No obstante, llevamos tantos años juntos que a días siento que me he perdido una parte muy importante de la vida. ¿Recuerdas que nos besamos por primera vez hace más de treinta años? Fuiste mi primer beso con lengua. No he besado a nadie más. Te extraña que te hable de estas cosas y mira... tampoco he hecho el amor con nadie más. Y no, no es que quiera otra vida, pero sí ansío otras experiencias. Y a ese precipicio me asomo cada día. ¿Y cómo dejar de pensar en ello? Hay tanto que siento que me he perdido...

Estamos dentro de una monotonía en sintonía, rutina llámalo si quieres. Me gusta, me aporta estabilidad, nos da seguridad. Todo permanece en su lugar si estamos juntos, como las fotografías que están desde siempre en la repisa del salón. Hay días que me aburro. Que me siento vacía. No puedo decírtelo. Pensarías que he dejado de quererte, o se instalaría la duda dentro de ti... ¡Y no tengo dudas! ¿Te queda claro? No dudo. Pero extraño algo que no tengo. ¿Quizá lo he idealizado? Puede ser.

También hemos sido educados para seguir un camino recto, sin bifurcarnos para no pecar. Imagina que tengo una noche loca. ¡O conozco a Christian Grey! ¡Qué escándalo! ¿Te acuerdas lo que te enfadaste porque leyera un libro así? No te gustó saber que me había puesto "cachonda". Incluso el término te hirió y a mí me costó decirlo. ¡Dios mío! Te sentó fatal. Era la primera vez que te expresaba un deseo tan reprimido. Cuando leíste el primer volumen dijiste que era nefasto, pero esa misma noche te giraste en la cama sin darme una ración mejor de cuerpo y piel. Los años hacen que el sexo se desvirtúe. O quizá nunca ha sido bueno, o quizá solo es simplón. O el porno nos ha hecho mucho daño en la imaginación... A lo que iba: imagina que salgo de la línea trazada. Solo un rato, solo una noche. No tengo dudas, te amo, te quiero para el resto de mi vida... ¿Me perdonarías? ¿Me perdonaría yo a mí misma? ¿Y si cuando entra una nueva corriente de aire en la vida uno ya no vuelve a ser el mismo?

Miro al precipicio mientras hago la comida. Llegarás a las dos. En quince días nos vamos a Lloret de Mar. Los niños bien, crecen. ¿Tú nunca has pensado en otra vida? Doy la vuelta a la tortilla. Cuando llegues te daré un beso. Todo estará bien. Todo está bien. Quizá después vuelva a fantasear. Quizá estoy en la cúspide de la felicidad y no lo sé apreciar. Quizá deseo demasiado para mí y la vida no es desear sino apreciar. Quizá un día me dejes. No, ambos sabemos que eso no pasará. Nos quedaremos solos cuando muramos y entonces seremos demasiado viejos como para desear otra vida. Desearemos el pasado que perdimos. A nosotros mismos. Y yo no consigo quitarme esta idea de la cabeza, como una canción del verano pegajosa donde alguien silba feliz y repite estribillo.

¿Dónde quedó el factor sorpresa? ¿Cómo dejar de pensar? ¿Cómo se evita la culpabilidad de lo no cometido? ¿Cómo se reprime el deseo? Igual te lo pregunto tras el postre, si me atrevo. No te temo. Temo tus dudas y que desconfíes de mí. Desearía que te pasara lo mismo. Aunque... ¿sería yo capaz de perdonarte? ¿Sería capaz de soportar que ha habido otras manos en tu piel?

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Temita de lunes: Quizás, quizás, quizás, cantada por Gaby Moreno. Curiosa versión.

Y curiosos pensamientos sobre las contradicciones y las dudas del ser humano. ¿Qué intensa, verdad? Runrunes e ideas que como siempre se mezclan y explotan en forma de entraditas. ¿Lo echábais de menos? Yo sí.

Cada decisión implica una renuncia. Cada día elegimos y renunciamos. Cada día sabemos por qué continuamos aquí o allá. Lo triste es cuando no tenemos respuestas de por qué seguimos donde estamos... ¡Ja!

Ahora a discurrir, a seguir disfrutando del verano y de quienes nos quieren. Aunque opto por disfrutar de poder querer y llevar la voz cantante en el amor. Amar... ¡ohhh!

Besos de lunes.
Sed buenos.

domingo, 3 de julio de 2016

De resacas, hielo y fiestas.

"Y me preguntan qué me pasa, y yo no sé qué contestar". Manolo Tena
Han pasado tres días desde que acabaron las fiestas. Mañana vuelvo al trabajo y la verdad, no me apetece. Sé que no soy la única que no está donde quiere estar, y por suerte, tampoco la única en soñar con un futuro mejor o más acorde a mi sentir. Pero a veces la vida es lo que te va tocando, hasta que reúnes el coraje suficiente como para dar otros pasos y soltar amarras hacia otro lugar. Y quien dice lugar, dice personas, o soledades.

Las fiestas dan para mucho: reencuentros, charlas y encontronazos. Besos largos y también escupitajos. Realidades para llorar de risa y realidades para llorar con congoja. Muchos días, mucha exposición y mucha verdad en las personas con quienes te cruzas. A algunos, no les hace falta ni beber para mostrarse y otros, necesitan unas copas para hablarte. 

Gente que te deja helada con su actitud, gente a la que es imposible comprender porque está cegada por la ira, la envidia o los celos y personas, por suerte también, que te hacen flotar como cubitos de hielo en un océano, danzando libremente y sin control. Gente iceberg, que muestra poco pero esconde mucho y lágrimas que derriten fachadas construidas a base de orgullo y amor propio. 

Resacas emocionales, de amigos que pasan a ser desconocidos, de conocidos que se transforman en enemigos, de amores que siguen siendo amores: pasados, cuajados y presentes. 

Las fiestas son sinónimo de tradiciones, de días de la marmota que año tras año se repiten con escasas variaciones. Este año me ha asombrado sentirme tan distinta, tan ajena e incierta, tan perdida y confusa. Galeones abandonados o con las tripulaciones renqueantes o desmotivadas, luchando aún en viejas guerras, difícil panorama para encarar un presente común. 

Y los días pasan, y llueve y amanece y sale el sol, y ves a tu gente llorar, emborracharse, huir, pelear, soñar e intentar salir a flote como sea... Y te ves a ti misma igual y tan distinta, que deseas que el tiempo pase más rápido para poder escapar también y volver a la rutina que aborreces para sentirte cómoda, porque el desconcierto nos sienta fatal. 

Hay un gran poso de tristeza tras cada encontronazo y, al mismo tiempo, una gran satisfacción personal por ser quienes somos, coherentes y fieles a nosotros mismos, luchando por lo único que nadie nos podrá arrebatar jamás: la paz interior y nuestra particular manera de sentir.

No podemos ser quienes no somos, ni podemos volver a ser quienes fuimos. Todo pasa, hasta nosotros y, dentro de un tiempo, nadie hablará tampoco de esto. Los días se superponen, los sentimientos van cambiando y la persona que éramos se va modelando para encajar en este mundo que cada día está más loco. Un mundo donde unos abogan por los cambios y la cordura del amor y otros, defienden con violencia ideologías y egos que ni siquiera comprenden. 

Resaca de hielo y fiestas, de holas y adioses y de cambios que se producen en microsegundos. El "click" mental que te hace dar un paso adelante o un paso atrás. La alarma que se programa automáticamente en ti. Sin que pase nada, sucede todo. Y continúas viaje, porque sabes que hacia adelante es el único camino hacia donde tienes que mirar. Y en lo más remoto de ti, a pesar de todo, de todos y de muchos, sabes que no estás sola, aunque muchos días lo sientas así.

Es lo que tienen las resacas, dicen. Vienen y se van. Y hasta la siguiente ola. 

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Durante esta semana mucha gente me ha pedido que escriba. Ha sido curioso, porque inconscientemente, había dejado un poco de lado el blog y fijaos que siempre me reencuentro en estas historias. No obstante no tenía historias que contar o resumir. La madeja se ha hecho enorme entre tantas experiencias compartidas y vividas. Así que esto ha salido hoy, y por ello os pongo ahora este temazo:  https://www.youtube.com/watch?v=DRnMIFY_gVU
Mañana de Mikel Erentxun, versionada por el gran Manolo Tena. Pedazo versión se curró. 

"...Cuando no sean noticia las canciones que escribí 
pensando en ti 
cuando mi contestador esté vacío de gente 
que no me amó ...
Dejaré de hablar de cosas que no he conocido 
ni conoceré 
dejaré de hablar más alto para hablar más claro...
Siempre quedará mañana, la mañana de mañana, junto a ti."


Un beso a todos los que me seguís y leéis. Sé que siempre encontráis un pedacito de vosotros en estas letras y quizá por ello debería escribir más a menudo, pero la intensidad del día a día me puede y a veces, hasta a mí misma que me cuesta muy poco hablar de sentires y emociones, me bloquea. Pero lo haré. Creo que la única forma de alimentar la alegría es construyéndola y compartiéndola. 

Sed buenos y continuad el viaje, hasta la próxima parada.
¡Nos leemos! Un besazo.