jueves, 30 de octubre de 2014

4 rupturas y un funeral

Frida Kalho: "Donde no puedas amar, no te demores"

-¿Ya has pensado lo que harás mientras llega el camión, Mr.?
-Sí. Me encenderé un cigarro y me quedaré en la puerta.
-¿Vas a despedirte de ella?
-No. No creo. Esperaré a ver qué hace. Quizá se gire y aproveche el último momento para tirarme algo a la cabeza. ¡Está loca!
-¿No te da pena?
-No, Lady. Ya no. Imagino que para ella no será fácil... pero algún día tenía que ser.
-Hablas con tanta frialdad que me sorprende.
-Cuando llevas tanto tiempo esperando que llegue un momento así, una ruptura no es un drama, sino una liberación. Hace más de un año que más que pareja parecemos desconocidos bajo un mismo techo. Ya ni sé cuándo fue la última vez que nos acostamos, porque... yo en frío... no puedo. ¡Es que ni por necesidad!
-...
-No me mires así. ¿Entiendes lo que quiero decir?
-Sí.
-Me dio pena en su momento, cuando vi que todo se iba al pique sin saber muy bien por qué. Ella, yo, su trabajo, el mío... Dejamos de entendernos. Solo discutíamos. Ella se había instalado en mi casa y ahora, veré cómo se lleva todo.
-Y el talón. Esto sí que me parece abusivo.
-Estoy pagando mi libertad, Lady. Si ella quiere dinero, que lo tenga. Si quiere los muebles, que los cargue ella sola en el camión y se los lleve. Pero que me deje al fin. No hay nada que pese más sobre la espalda que la dependencia de los demás.
-¿Y ahora, entonces, qué vas a hacer?
-Comprarme una cama.
-¡Oh, una de esas grandes! ¡Qué bien! ¡Me encantan! Para perderte...
-No, Lady, no. Una normal. Ahora no estoy preparado para meterme en ella con nadie más, pero espero poder compartirla algún día con otra mujer. En Francia hay un refrán que dice: "una cama grande mata el amor".
-¿En serio?
-Sí. Y es verdad. Si tú te metes en la cama con alguien y no quieres tocarle, ni rozarle, ni sentirle; si necesitas tu espacio o ella el suyo, es que no debéis dormir juntos. Sólo cuando realmente amas, es cuando deseas dormir con otra persona.
-Mr, ¿sabes que eres el cuarto amigo que rompe con su pareja este mes?
-¿Sí? Vas a pensar que es por el viento sur o algún tipo de señal, con lo que tú eres...
-No. Solo pienso en que estoy rodeada de valientes.
-¿Tú crees que somos valientes?
-Sí. Mucho. No es nada fácil dejar a alguien que quieres o has querido. Pero es mucho más insoportable la idea de levantarte cada mañana sabiendo que nada va a cambiar.
-¿Y el resto de tus amigos por qué se han separado?
-Porque buscan la felicidad. Y la felicidad empieza por la coherencia con uno mismo. Esto se está poniendo demasiado serio, Mr. ¿Vamos a tomar algo?
-No, Lady. Tengo que ir a comprar platos, vasos, mantas... una vida nueva.
-¿Estás bien?
-Estoy feliz.

Si el 1 de octubre me llegan a decir que treinta días después tendría tantas historias revoloteando entorno a mí, no hubiera dado crédito. O tal vez sí. Pero jamás hubiera dicho que el denominador común de todas ellas sería el desamor, la desilusión, el fin.

"Ojalá me bastara porque es maravillosa. Ojalá eso fuera suficiente".
"Ojalá ella se hubiera dado cuenta de lo que valgo mientras estuve ahí, no ahora".
"Ojalá hubiera valorado lo que hice por él, en vez de dar por supuesto que pasara lo que pasara me quedaría a su lado".
"Ojalá ella se hubiera preocupado un poco más por mí, por mis deseos y mis estados. A veces ser hombre no es fácil. Asumen que debemos ser quienes llevemos las riendas y muchas veces somos incluso más sensibles que ellas pero debemos tragarlo. Acabé ahogándome".
"Ojalá todo esto no hubiera pasado".
"Ojalá hubiera podido aguantar un poco más".
"Ojalá que NO me odie". "Ojalá que ME ODIE y me lo ponga más fácil".
"Ojalá encuentre a alguien".
"Ojalá que sea feliz".

Ahora es cuando Silvio podría ponerse a cantar al amor: "ojalá por lo menos que me lleve la muerte".
Y es que el desamor no es más que el resultado de la búsqueda del amor.

Hoy ha fallecido una poetisa irunesa, una compañera del taller de escritura que escribía auténticos cantos al amor. Poemas llenos de romanticismo, dulzura y pasión.
La muerte una vez más te deja con las emociones a flor de piel. Como si acabara de caer un rayo a tu lado y estuvieras valorando los daños personales y los de tu entorno. Aturdida, confusa. Sintiendo la soledad que te habita amplificada. Hay eco. Preguntas sin respuesta. Si el rayo hubiese caído más cerca, ¿cómo acabaría mi lista de ojalás?

-Mr, ¿cómo fue?
-Como lo esperaba. Se llevó todo.
-¿Te dijo algo? ¿Os disteis un abrazo?
-No. Ella sólo hizo un gesto con la cabeza al subirse en el camión y cuando les vi desaparecer por el camino, me tumbé en el sofá. Lo habían dejado en la entrada. No les entraba y lo tuvieron que dejar. He tenido suerte, al menos no voy a dormir en el suelo.
-¿Y los vecinos?
-¡A mí qué! Era mi momento. Estaba empezando de nuevo porque podía hacerlo. Todos estamos de paso, Lady. Así que mejor elegir bien tus compañías en cada momento, ¿no?
-Sí, sí, yo lo tengo claro. Me da un poco de pena tu novia. Ella te quería. Se hubiera quedado contigo a pesar de todo.
-No, Lady, no te confundas. Ella me necesitaba. Ella estaba cómoda. Hacía mucho que había dejado de quererme y solo espero que algún día, ella sola se dé cuenta de todo esto, sin necesidad de más discusiones, más lágrimas, portazos o muebles. Hubo un tiempo en que la echaba mucho de menos y desde hace un año, la echo de más.
-Como Kiko Veneno.
-Correcto.
-Así que fin, fin.
-Sí, Lady. Fin para siempre.

Una de mis ladies y yo hemos hablado esta semana del peso de cada historia que se rompe. De si es más fácil dejar o aceptar que te han dejado. Hay quienes se aferran fuerte a ese "me ha dejado" porque necesitan buscar un culpable para sentirse menos miserables y quienes se agarran al orgullo bien fuerte diciendo "lo he dejado yo" para poner una tirita absurda y evitar ver el dolor. Como si en cada historia hubiera un triunfador y un perdedor.
En el amor ni se gana ni se pierde.
Solo es en la vida en lo que se pierde. Tiempo. Nada más. Porque la muerte no titubea, no tiene dudas ni posterga decisiones esperando el momento adecuado para "doler menos". Llega y zas.

Lourdes sonreía a menudo y escribía, escribía mucho. La última vez que estuve con ella nos intercambiamos nuestros respectivos libros.
Ella, uno de poemas, "No morirá la rosa en el invierno" (os dejo el enlace de Amazon) y yo, el mío. Sacamos esta foto con parte del grupo del taller. Si no recuerdo mal fue la última vez que ella vino al curso. Mañana varios de sus compañeros estaremos en el funeral.
¡No me lo creo!

Desde aquí me pequeñito homenaje a esta mujer que amaba escribir y con la que tuve la suerte de compartir muchas historias y poemas. Os dejo una estrofa de uno de ellos.


Escribo poesía por mi amor a lo sencillo,
porque renace en mí la primavera en cada verso,
por mi aliento de rosa renacida,
porque amo con ímpetu la vida.
Lourdes Lorea.

Frida Kalho, quien también sufrió los estragos de la enfermedad, decía:

"Pies, ¿para qué os quiero? Si tengo alas para volar...". 
Goian bego, Lourdes.

Me despido hoy triste; hay días que cuesta terminar.
Pongo una canción y dormimos. "Echo de menos" de mi Kiko Veneno.

"...si tú no te das cuenta de lo que vale, 
el mundo es una tontería si vas dejando que se escape lo que más querías..."

Así que al lío una vez más: quereros mucho. Cuidaos y decid todo aquello que no decís por miedo a... La muerte no lo va a tener.

4 comentarios:

  1. Cuantos sentimientos se pueden expresar alrededor de una despedida. Cara y cruz. Amor y desamor. Dolor y Libertad .. seguro Lourdes aplaudiría hoy tus letras.

    Un abrazo Lady que acompañe tu tristura.

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    1. Gracias, Sara.
      La verdad es que la libertad va por desgracia asociada al dolor. Hasta leerte no había caído en cuenta.
      Un besooooo Quizá debamos cambiar eso, no? o intentarlo. Eso sí, ni idea de cómo. No me preguntes.

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  2. Magnífica radiografía de lo que somos, de nuestras virtudes, miedos y bajezas. La vida del ser humano así es de imperfecta y habitualmente dejamos la vida con las puertas mal cerradas o entre abiertas. Los lamentos son la sinfonía de lo que jamás haremos. Definición de ser humano

    Besos. Lástima lo de tu amiga poetisa.

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    Respuestas
    1. Gracias, plebeyo.
      Me gusta la gente imperfecta, te humanizan, te hacen sentirte a gusto y no como un bicho raro lleno de temores, errores y dudas.
      Besos para ti.

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