jueves, 14 de enero de 2016

Luciérnagas y héroes

"El hombre es parte de la familia de las luciérnagas:
un gusano que se transforma en luz cuando ama". Lucian Blaga
Pablo sale a pasear por el bosque cada noche desde que ella se fue. Camina junto al río y espera, como si de un milagro se tratara, que alguna luciérnaga alce el vuelo asustada y lo ilumine. Piensa que hoy día es lo único que puede sorprenderle. Luz en plena oscuridad. Y el sonido del río a su lado, constante, intenso cuando la noche acalla todo lo demás.
Ha decidido borrar su teléfono de la agenda y quemar todas las fotos e incluso los regalos que ella le hizo. Ha tirado a la basura las pocas cosas que aún quedaban en casa y aún así, siente su peso encima. ¡Malditos recuerdos! ¡Maldita!

Irene llegó a su vida para ordenarla. Él vivía en el más absoluto caos y cuando apareció, con su sonrisa de dientes torcidos y esa gracilidad que lo embelesaba, siguió la senda de sus pasos, olvidándose por completo de sí mismo. Volcado por completo en complacerla, subyugado por su alegría. Al cabo de un par de meses, Irene se cansó de tanta sumisión, de tan poca iniciativa. 
-Me aburro, Pablo. Esto empieza a no tener sentido.
-No entiendo por qué. Estamos bien.
Pablo entendía que "estar" ya era sinónimo de "bien". Que el mero hecho de tener alguien con quien hacer planes ya era una garantía de felicidad que otros no tenían. Eran afortunados. Irene en cambio no pensaba igual.
-No se trata de estar, Pablo. Se trata de sentir. 
-¿Sentir qué? ¿Qué quieres? ¿Qué más quieres de mí?
-Tus luciérnagas. Tus paseos. A ti pero contigo.
-No te entiendo. ¿Quieres que pasemos menos tiempo juntos?
-No, no es exactamente eso.
-¿Quieres dejarlo?
Ante el drama que leía en sus ojos, Irene se callaba y dejaba pasar un poco más de tiempo, esperando en vano que él comprendiera lo que intentaba decirle. 
-Si me dejas me muero, Irene. 
-Nadie se muere de amor. No digas eso.
-Eso es que lo estás valorando, ¿vas a dejarme?

Un día no mucho después de esa conversación, Irene le contó entre lágrimas a Pablo que había conocido a otra persona que la hacía brillar. 
-¿Brillar? ¿Me estás vacilando? ¿Crees que soy gilipollas?
-Pablo, por favor...
-¿Me dejas por otro? ¡Eres una hija de puta!
-¡Pablo! 
Pero él no quiso escuchar nada más. Estaba furioso, dolido y completamente ofuscado. "Otro, otro, otro, que la hace brillar. ¿En la cama? ¿En la jodida puta cama? ¿En qué? ¿Dónde? ¿Por qué? ¿Y ahora?". 
Durante días estuvo encerrado en su habitación escuchando a David Bowie. Lo calmaba. Le ayudaba a evadirse de su nueva realidad que apestaba, caótica y gris, sucia y solitaria. De camino al trabajo en el coche subía el volumen del cd a tope y viajaba con la música de Space Odity:

"...Aquí estoy sentado en esta lata de aluminio 

muy por encima del mundo 
el planeta tierra es azul 
y no hay nada que pueda hacer..."

Retomó sus paseos cuando empezó a asfixiarse en el silencio. Hacía semanas que no respondía siquiera las llamadas o mensajes de sus amigos. Obcecado en la traición, sin ganas de venganza, pero confiando en que alguien lo hiciera por él. Un abandono igual, barro en la boca y las entrañas. 

Ese día, el que la luz de miles de luciérnagas lo sorprendió como a un niño, alzó la mirada al cielo y bajo la suave lluvia que empezaba a caer, giró sobre sus pasos y fue en busca de Irene. No sabía si ella lo querría ver o no. Se habían estado evitando. 
Cuando llegó a su casa, ella por el telefonillo le dijo que la esperara, que bajaba enseguida. Él estaba seguro de sí mismo, tranquilo, al fin. 
-Hola, Pablo. ¿Vienes a reprocharme algo? Yo...
-No, Irene. Vengo a pedirte perdón. 
-¿Perdón? 
-Sí. Ya he entendido lo que me estuviste diciendo durante mucho tiempo. Creo que la mayor heroicidad es decirte que aunque no sea por mí, mereces brillar y tienes que hacerlo. Todos tenemos que hacerlo.
-¡Pablo! -dijo emocionada abrazándolo-. El lunes no dejé de pensar en ti. Cuando me enteré de la muerte de Bowie quise llamarte, sabía que te habría afectado, era tu Duque Blanco... 
Pablo sonrió. 
-Sí, fue un shock. Llevo desde el lunes escuchando Heroes. 
-Y has decidido venir justamente hoy.
-¿Qué sucede hoy? ¿Es un día especial? ¿Me vuelvo a olvidar de algo?
-No, no... Bueno, mi vida continua, ya sabes... 
-Sí -respondió con cautela mirándola detenidamente-, ya lo sé.
-Estoy embarazada. Acabamos de hacerlo público.
Pablo abrió los ojos como platos y soltó una enorme carcajada. Irene no entendió la risa y se quedó esperando a que él se explicara.
-¡Hostia, Irene! -se explicó-, ¡una cosa es que venga y te pida perdón y otra es que me coma hasta las patatas fritas de tu plato! Deseo que seas muy feliz y todo vaya bien. Pero ya me voy -dijo riéndose aún.
-Perdona, Pablo -alcanzó a decir mientras le veía caminar con paso decidido, de nuevo hacia el bosque, donde bajo la sorprendente luz de la primera luciérnaga que vio en su vida, se enamoró de él. Pero eso fue ya hace mucho tiempo, y cada día se encienden y se apagan millones de luciérnagas, héroes y estrellas. 

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¡Hola de nuevo a todos! Casi un año sin publicar nada y lo primero que me ha salido es esto. Rumiando desde el lunes esta historia. ¿Oxidada? Quizá. Como el mundo, girando en un eje que hace mucho ruido, ¡demasiado!
"Podemos ser héroes por un día". Me encanta esa frase. Las nubes están poblándose de talentos, ¡menudas fiestas se tienen que estar pegando! Héroes y heroínas por un día.
Mejor luchar por iluminar el camino que por apagar la luz de otros.
Sed buenos.
Nos leemos pronto.
Besos mil.

In memoriam, Mr David Bowie.
Thank you very much.
¿En serio iba a dejar esto aquí sin poneros un temita? 
No, no pondré a Bowie, esta entrada es él, no es necesario.
Pongo a mis Vetusta, para vosotros. Puntos Suspensivos. Me chifla. Que os guste. 

"...Harto de hacer verdad de mis delirios 

Tan solo te dejé el principio del capítulo final. 

En este hoy falta un ayer 
Duele y tal vez, mañana pueda volver..."


Itzi







5 comentarios:

  1. Gran retorno

    A mi las luciernagas y mariposas me llevan a Lori Meyers.

    Y todos debemos llegar a ese punto de madurez, y de dejar volar a nuestro aire

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  2. Gracias, querido Noelplebeyo.
    Siempre me lees muy bonito.
    Siempre a mi vera.

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  3. Disfrute leyendo..lo veía... Lo sentí. Besos mil luciérnaga!

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  4. ¡Oh! Mi vieja guardia bloggera siempre ahí.
    Gracias a ti por pasarte a regar las plantas.
    Más besos para ti.

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  5. me alegro de verte de nuevo por aquí, me encanta la historia un abrazo

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