martes, 8 de marzo de 2016

El instante eterno de un recuerdo

Fotografía: Vivien Maier

Rayos de sol tras muchos días de lluvia. Un instante de paz tras tantos días de confusión. Si no la hubiera visto pasar, su universo no se hubiera agitado. Pero la vio: despistada mirando sin mirar, tanto, que pasó de largo sin verlo, como nunca antes.
Si no la hubiera vuelto a ver, las últimas noches habría dormido a pierna suelta, despertándose tan solo queriendo recordar los sueños que nunca recordaba.

Había pasado un largo año. Un año entero lleno de días grises, de días de pensamientos perdidos y culpas.
-¿Entonces, esto acaba aquí?
-No sé qué más hay que añadir.
-Después de tanto... ¿quedamos relegados a la nada?
-Después de tantas "nadas", hemos perdido todo.

Ella se giró antes de que él la viera llorar, pero la conocía tan bien que sabía que aunque aparentara entereza, por dentro estaba rota. Él sabía que las fracturas comenzaron con sus dudas y su maldita costumbre de dejar todo para más tarde, de callar, de esperar...
Sí, él era uno de esos hombres que solo actúa cuando ya no queda más remedio. O cuando a la fuerza le hacen responder, incapaz de coger la sartén por el mango y decidir antes de verse contra la espada y la pared.

Supo entonces que uno pierde mucho más por cobarde que por noble, porque la vida ya no es cuestión de valentía sino de nobleza; de coherencia entre el decir y el hacer, y él carecía de ella. Le falló. Y se falló a sí mismo.

-No me escribas, no me llames, no me busques.
-...
-Nada, ¿vale? Nada.
-Pero...
-Cuando sientas que me necesitas o que quieres comentarme una estupidez que te recuerde a mí... Solo piensa en las miles de estupideces que yo me callé por no poderlas compartir contigo, por no llegar a tus espacios, por no formar parte de ti.
-Pero...
-¡No! Si entonces no hubo tiempo, ahora lo hay menos.
-La pareja del autobús -dijo en un último intento desesperado de evitar lo inevitable.
-¿Qué pareja?
-La que vimos aquella tarde, los ancianos.
-¿Qué les pasa?
-Dijimos que seríamos como ellos, ¿lo recuerdas?
-También dijimos mentiras -respondió mordaz.

Las conversaciones de ruptura son crudas como las guerras o un accidente. Son conversaciones que tienen el peso de uno mismo multiplicado por el infinito al que uno nunca llegará con quien amó. Son liberadoras y atroces. Son tristes y tiernas a veces, y otras, están cargadas de violencia verbal y por desgracia, física.

-¿Y si no nos volvemos a ver?
-Que pase el tiempo, de veras. Yo no puedo más.
-¿Y si nos volvemos a ver, qué?
-No lo sé, ¡no insistas!

Y él no comprendía, jamás había sentido su dolor en realidad. Jamás se había puesto en su lugar.

-Saldré de esta -le dijo-. Te superaré.

Tras tantos días de frío, había dejado de llover y él se había detenido un momento para dejarse acariciar por sol. Ella solía hacerlo y después sonreía. "¿No sientes paz?" decía.

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Siguen sucediéndose las rupturas en Mr. Jones Country, en el mundo en general, y sigue habiendo encuentros y desencuentros de personas que se pierden en una mirada. Parejas que sin serlo, se paran en mitad de un paso de peatones mientras el resto camina a su alrededor, y el semáforo torna verde y ellos se miran, sin tocarse porque no pueden hacerlo, deseando una proximidad que determinadas decisiones no les permite disfrutar.
Besos en la calle, abrazos y llantos desconsolados de personas a las que jamás hubiésemos imaginado sucumbir. Roturas internas, enfermedades, enfados y gritos varios.

Fotografía: Vivien Maier
Yo no sé si llegaremos a ser esa pareja que abrazada sigue el viaje o seremos quienes lloran en un banco dejándose tímidamente consolar. No sé si seremos los que aún se duelan o los que hagan doler. Si seremos valientes o cobardes, si seremos, siquiera, ser...
Solo sé que entre toda la gama de posibilidades existentes, solo quiero ser noble y rodearme de personas que lleven la coherencia como bandera, a pesar del mundo. A pesar de ellos mismos.

Estos días observo el panorama como si la vida no fuera conmigo. Me cuesta encajar en la dinámica de esta vida. A días incluso no sé ni cuál es. Entonces, me empapo de otras lecturas, de otras músicas y otros artistas para ventilarme con el aire de otras ventanas, que airee el espacio cuando oprime. Me encantan mis nuevos descubrimientos. Quizá debería haberlos conocido antes, pero estoy cada día más segura de que todo llega cuando tiene que llegar y, que se va, también, cuando se tiene que marchar. Y después, PAZ.

Esta vez me ha dado por esta fotógrafa que desconocía, Vivien Maier
Fotografía. Vivien Maier
y que esconde todo un historión. Me hizo pensar en tantas cosas su anonimato, el descubrimiento de todo su material y que ahora sea tan del mundo... No os perdáis su trabajo si no la conocéis.

Y para esta entrada, Los Suaves. "No me mires" Anoche me acosté con este tema y no puedo sacarlo de mi mente. Me hace sentir bien. Y me gusta todo aquello que me provoca bienestar instantáneo. Como un rayo de sol entre las nubes. Como un beso.

"Mírame cuando la luna se asoma por la ventana y te dejas abrazar acostada aquí en mi almohada. 
¡Qué pena me da, qué pena! Cuando te veo marchar. 
¡Qué solo y triste me dejas! 
No te escondes, no te marches, como estrellas entre nubes". 

Besos y abrazos y ternura para esta recta final de invierno que aquí en Irún, al menos, está siendo horrible. ¡Que llegue el calorcito! Sed buenos...









8 comentarios:

  1. Yo llego y me voy, lady, que estoy muy liado con el mundo de no hacer nada.
    Estoy con lo suyo, ya le contaré, voy despacio porque soy lento e intento abarcar pero no a Prieto. ¡¡Sólo soy un hombre!! Aprovecho para no felicitarla el día internacional de la mujer, esperando que disfrute de los restantes 365 no días de la mujer. No sé a usted, pero a mí no me salen las cuentas, cómo a Prieto, pero eso es otro cantar.
    Un beso, lady. Y un abrazo para el frío, que por aquí también sobrepasa a las inclemencias del tiempo.
    Psdta.: me temo que no he sido muy coherente, espero me sepa perdonar.

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    1. He de decir, Mr, que creo que nos leemos al revés, porque la coherencia esta vez, estaba más que latente. Gracias por no felicitarme el día, porque me valen todos y cada uno por igual.
      Besos más clementes que el tiempo.
      Cuídese, Mr.

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  2. como no ver los momentos en formas de señales. Todo marca, querida amiga, y la vida fluye, y si hay equilibrio, todo consigue cuadrar o circular

    besos

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    1. ¡Qué bonito, Mr Plebeyo!
      Un beso equilibrado.

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  3. Quizá el amor que no asume los silencios, los olvidos, las indiferencias y la rutina como parte del compromiso implícito de un proyecto de largo recorrido; jalonado por esos momentos de pasión, de ternura, de locura o de alegría que le dan sentido al todo; quizá ese amor no sea un amor verdadero. Quizá no sea más que un espejismo de un sueño idealizado y grande. Tan grande que no cabe por la puerta estrecha de la realidad.

    Seguiré leyendo tus escritos.
    Un abrazo.

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    1. ¡Gracias, Mr!
      Leí anoche el comentario y aún ando dándole vueltas a la realidad, o a los sueños de amor.
      Un abrazo de vuelta, real.

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  4. Es interesante que nos sintamos bien con lo que nos da satisfacción instantánea, pues la vida se compone precisamente de satisfacciones instantáneas.

    Buenas noches Lady, siempre tan actual y fresca su lectura.

    Un gran abrazo.

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    1. Gracias, Lady Indie Red.
      Lujito verte por mi piso. Instantes. Así es y así nos va. Sonriendo y compartiendo.

      Un besazo.

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El arte de compartir reside en ofrecer aquello que posees; en este caso, me basta una de tus ideas o tus pensamientos. Una palabra. La mía es: GRACIAS