lunes, 18 de julio de 2016

Monotonía

Si usted aprende lo que el mago ya sabe, se acabó la magia.
No sé en qué momento pasó. No estoy segura de cómo llegué a sentir esto, pero sucedió. Un día empecé sin querer a pensar de más y me encontré ante un precipicio que sabía de antemano que jamás saltaría, y al que sin embargo, no dejaría de asomarme ni un solo día.

Sé que te quiero para el resto de mi vida. Sé que tú eres mi familia y mi amigo y mi todo. Que no podría elegir a nadie mejor que tú. El padre de mis hijos, ¡sí, el compañero perfecto! No obstante, llevamos tantos años juntos que a días siento que me he perdido una parte muy importante de la vida. ¿Recuerdas que nos besamos por primera vez hace más de treinta años? Fuiste mi primer beso con lengua. No he besado a nadie más. Te extraña que te hable de estas cosas y mira... tampoco he hecho el amor con nadie más. Y no, no es que quiera otra vida, pero sí ansío otras experiencias. Y a ese precipicio me asomo cada día. ¿Y cómo dejar de pensar en ello? Hay tanto que siento que me he perdido...

Estamos dentro de una monotonía en sintonía, rutina llámalo si quieres. Me gusta, me aporta estabilidad, nos da seguridad. Todo permanece en su lugar si estamos juntos, como las fotografías que están desde siempre en la repisa del salón. Hay días que me aburro. Que me siento vacía. No puedo decírtelo. Pensarías que he dejado de quererte, o se instalaría la duda dentro de ti... ¡Y no tengo dudas! ¿Te queda claro? No dudo. Pero extraño algo que no tengo. ¿Quizá lo he idealizado? Puede ser.

También hemos sido educados para seguir un camino recto, sin bifurcarnos para no pecar. Imagina que tengo una noche loca. ¡O conozco a Christian Grey! ¡Qué escándalo! ¿Te acuerdas lo que te enfadaste porque leyera un libro así? No te gustó saber que me había puesto "cachonda". Incluso el término te hirió y a mí me costó decirlo. ¡Dios mío! Te sentó fatal. Era la primera vez que te expresaba un deseo tan reprimido. Cuando leíste el primer volumen dijiste que era nefasto, pero esa misma noche te giraste en la cama sin darme una ración mejor de cuerpo y piel. Los años hacen que el sexo se desvirtúe. O quizá nunca ha sido bueno, o quizá solo es simplón. O el porno nos ha hecho mucho daño en la imaginación... A lo que iba: imagina que salgo de la línea trazada. Solo un rato, solo una noche. No tengo dudas, te amo, te quiero para el resto de mi vida... ¿Me perdonarías? ¿Me perdonaría yo a mí misma? ¿Y si cuando entra una nueva corriente de aire en la vida uno ya no vuelve a ser el mismo?

Miro al precipicio mientras hago la comida. Llegarás a las dos. En quince días nos vamos a Lloret de Mar. Los niños bien, crecen. ¿Tú nunca has pensado en otra vida? Doy la vuelta a la tortilla. Cuando llegues te daré un beso. Todo estará bien. Todo está bien. Quizá después vuelva a fantasear. Quizá estoy en la cúspide de la felicidad y no lo sé apreciar. Quizá deseo demasiado para mí y la vida no es desear sino apreciar. Quizá un día me dejes. No, ambos sabemos que eso no pasará. Nos quedaremos solos cuando muramos y entonces seremos demasiado viejos como para desear otra vida. Desearemos el pasado que perdimos. A nosotros mismos. Y yo no consigo quitarme esta idea de la cabeza, como una canción del verano pegajosa donde alguien silba feliz y repite estribillo.

¿Dónde quedó el factor sorpresa? ¿Cómo dejar de pensar? ¿Cómo se evita la culpabilidad de lo no cometido? ¿Cómo se reprime el deseo? Igual te lo pregunto tras el postre, si me atrevo. No te temo. Temo tus dudas y que desconfíes de mí. Desearía que te pasara lo mismo. Aunque... ¿sería yo capaz de perdonarte? ¿Sería capaz de soportar que ha habido otras manos en tu piel?

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Temita de lunes: Quizás, quizás, quizás, cantada por Gaby Moreno. Curiosa versión.

Y curiosos pensamientos sobre las contradicciones y las dudas del ser humano. ¿Qué intensa, verdad? Runrunes e ideas que como siempre se mezclan y explotan en forma de entraditas. ¿Lo echábais de menos? Yo sí.

Cada decisión implica una renuncia. Cada día elegimos y renunciamos. Cada día sabemos por qué continuamos aquí o allá. Lo triste es cuando no tenemos respuestas de por qué seguimos donde estamos... ¡Ja!

Ahora a discurrir, a seguir disfrutando del verano y de quienes nos quieren. Aunque opto por disfrutar de poder querer y llevar la voz cantante en el amor. Amar... ¡ohhh!

Besos de lunes.
Sed buenos.

2 comentarios:

  1. Hola Lady, lindo leerte inyectas juventud. Me haces recordar alguna etapa de mi vida porque todo son etapas. Ahora estoy en la etapa de la resignación te preguntarás ¿Por qué? Me resigno a enfrentarme a la enfermedad, la vejez y la muerte. El resto, creo que ya pasó.

    Saludos Lady.
    Un gran abrazo.

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  2. Querida Lady Indie Red,
    Gracias por tu visita. La resignación provoca calma, y tras la calma, nuevas tempestades. No deberías dejar de esperar el efecto sorpresa de la vida, en bonito.

    Un beso grande.
    Lady

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