sábado, 24 de diciembre de 2016

Navifan: to fan or not to fun.

Rafal Olbinski. 
Hay cosas que te pueden gustar o no: como el surrealismo, el cine de terror, las palomitas dulces o la Navidad. Desde siempre hemos escuchado eso de que "para gustos los colores" y en esas estamos, dividiéndonos constantemente en grupos de "esta sí, esta no": continuando con nuestra particular ruta del bakalao sin luces de discoteca. Y llega Navidad.

A mí siempre se me revuelve algo en estas fechas. No me gusta la Navidad. No me gusta la Nochebuena. No me gusta que parezca más un compromiso que una pasión. Los regalos forzosos, los "hay que" y "tengo que" que en estos días copan las agendas... Y sin embargo me considero una persona muy familiar. Quiero a mi familia y me gusta estar con ellos, pero no los miro estos días distinto a como los miro el resto del año. No por ser Navidad les quiero más, ni me siento más necesitada de amor o compañía, ni me parece esencial estar hoy y no mañana; porque creo en el día a día. Creo en la mesa llena de risas un día cualquiera de febrero o abril, un paseo en verano, asomarnos por la ventana una fría tarde de otoño a ver llover... Creo en los días en los que coincidimos todos y la alegría nos embarga. Creo más en la improvisación que en la elaboración, o el estrés de este día porque todo sea perfecto, el cansancio, el trabajo y ¡oh! olvidarse la ensalada en el frigo.

Mi abuela María hacía albóndigas. Buenísimas. Increíblemente buenas. Preparaba una cazuela grande y a medida que íbamos llegando nos hacía comer una o dos a cada uno. Después nos regañaba por haber comido y no tener hambre para el resto de la cena. Me encantaba esa reprimenda; contenía un poso de satisfacción porque cocinaba muy bien; era su forma de agradecerlo.

En mi familia, todas las mujeres cocinan genial. Me siento una privilegiada por poder disfrutar de sus guisos y lamento que mi hija no vaya a correr esa misma suerte conmigo, porque a mí se me da especialmente mal, y además, no me gusta. Pero no nos tiene que gustar todo: siempre he pensado que lo importante es lo que cada uno aporta. Quizá no cocino, pero siempre tengo una sonrisa y un "gracias" esperando o mil aventuritas que contar a quien quiera escucharme. Y soy de las que prefiere fregar y recoger, antes que preparar.

No, no me gusta la Navidad, pero me fascinan las luces y me despierta mucha ternura quien la vive con entusiasmo. No sé, supongo que a donde quiero ir a parar es a que, aunque no me gusten estos días (que considero de protocolo), procuro adaptarme a quienes sí les emociona, y me convierto en maleable. Dejo hacer y dejo vivir y creo que ese es el quid de toda cuestión. Aceptar al otro como es. Siempre y ante cualquier circunstancia. Siempre y ante cualquier fecha del calendario.

Muchas mesas este año no tendrán a todos los comensales del año pasado: se antojan dramas por lo perdido y también se presuponen disgustos por todo lo no vivido aún. Si mis palabras tuvieran la fuerza del eco, sólo os pediría que esta noche intentéis dar lo mejor de vosotros. Y mañana también. Que os olvidéis del pasado, del futuro, de si la abuela fumaba... ¡de todo! No sé si eso es el espíritu de la Navidad o del sentido común, porque mañana volverá a amanecer y habrá que volver a ponerse en pie y solo con la ilusión de ser mejores es como podemos enfrentar esta vida que a veces duele como un desgarro y otras... otras nos pierde en la locura.

Disfrutad del aquí y ahora. Brindad por la capacidad para poder hacerlo y procurad no dejaros llevar por la pena, ni la rabia, ni la frustración. Navifan, to fan or not to fun. ¡A divertirse, mi gente!

***Baby está siendo mi maestra y a veces se me olvida. Cuando se levanta cada mañana, no está enganchada a lo que ha pasado. Ni a un enfado, ni a una tristeza, ni tan siquiera a una alegría. Piensa en lo que va a hacer, en lo que le depara el día y solo tiene ganas de jugar y divertirse. Es como si cada día de su vida fuera Navidad. Ella ve luces y espumillón por doquier. Canciones que suenan bonito, sonrisas, y lo que no le gusta, lo aparta. ¿Seremos capaces de aprender?

Os lanzo esta pregunta antes de que os sentéis a la mesa.
Disfrutad de cada momento y que todo os sepa rico.
¡Felices fiestas, mi querido Mundo Blog!
Nos leemos, siempre.

Sed buenos.

pd: estoy feliz porque he descubierto a este autor. Rafal Olbinski y he tenido un flechazo surrealista.
Rafal Olbinski

¿Os gusta u os disgusta? ¿Os deja fríos? A mí me chifla. La imaginación vuela con cada obra. ¿Y qué canción? ¡Uff! ¡Difícil!

"Me olvidé de vivir", de Macaco. Siempre lo escucho cuando me cuesta echar p'alante. Cuando la vida se pone algo cuesta arriba y hay que revisar patrones que se han hecho viejos de repente y toca reinventarse.

Lo dicho, ¡sed felices y vivid! Con el corazón p'afuera a ser posible, y si resulta que es una cuerda floja, divertios encontrando el equilibrio. Brindo por ti. 


1 comentario:

  1. Disfruta de lo que sea significativo

    Besos

    El surrealismo es siempre atrayente

    Besos

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